Como cualquier otra persona con una casa, las cosas se rompen, la puerta del patio llevaba rota desde hace algún tiempo. Aprovechando el verano y las vacaciones llamé a un cerrajero para que me presupuestara el arreglo de la cerradura, que estaba atascada y se quedaba bloqueada.

Como era gratis que viniesen a presupuestarme el arreglo, llamé sin dudarlo. Vinieron dos chavales jóvenes, el que iba detrás aún más joven, diría que menos de 20 años. Sin ni tan siquiera desarmarla, me presupuestaron el arreglo en 90 euros.

En otro momento les habría dicho que sí (además porque el casero me reembolsaría el coste), pero sabía que era absurdo, no se tardaría ni 15 minutos en arreglarlo, y la pieza dudo mucho que costase tanto, porque ya había visto como funcionaba.

Finalmente esta mañana he arreglado la cerradora, 3 tornillos que faltaban y un eje que estaba suelto (un martillazo y listo), 20 minutos sin dedicarme a esto.

Todo esto me ha hecho pensar, la mayoría de personas es capaz de pagar 90e por una cerradura, y mucho más por instalar un aire acondicionado, un grifo roto, etc..

Pero cuando se trata de hacer una aplicación web o móvil, aunque lleve horas, incluso meses de trabajo de una o varias personas (diseñador, programador, sistemas,...), el cliente siempre ve el presupuesto desmesurado... además pide continuos cambios sobre la marcha, como si fuese gratuito, como un si de un "todo incluido" se tratase, pide y pide, semanas después de haber aceptado un presupuesto en el que no se incluía nada de lo que ahora está pidiendo.

A menudo me pregunto porqué en la cabeza de todos, no existe aún el concepto del coste de la mano de obra y la cualificación necesaria para construir aplicaciones o páginas webs. No se en qué momento aprenderemos que todo esto, intangible pero que genera finalmente tráfico y dinero para el cliente, tiene un coste que merece la pena pagar.

Comienza el año y vamos con web nueva, simple, simplísima, solo un blog y poco más, por ahora… El problema de un programador web es que nunca es suficiente para su página web, lo que, unido a mi falta de tiempo, se convertía en un contínuo “y si le pongo esto y esto otro…”, “necesito sacar más tiempo para montar una página web que se vea fantástica…” y finalmente nunca la terminaba porque nunca era suficiente.

Así que nos tiramos de cabeza al minimalismo y empezamos un nuevo sitio, borrón y cuenta nueva.

Intentaré ser regular y escribiré cada poco tiempo pues tengo comprobado que blog que no se actualiza, se queda en el olvido, y con este sería ya el 4 blog que comienzo más no sé que versión de página web.